No hay nada más reconfortante... que ver a tus viejos perfectos... como ídolos... sin errores... como ejemplo de amor, lealtad, fidelidad, honestidad...
No conozco algo más reconfortante que ver a los adultos como el ideal... ejemplo de esfuerzo, voluntad, ética... moral... cultura, inteligencia, criterio...
Díganme si no es lindo disfrutar sin temer... sin esperar, soñar sin sentirse fracasado... sin límites, querer sin criticar... sin sentirnos ofendidos, ¿no es lindo poder enojarte mientras dure sólo unos minutos?
¿No es maravilloso ver todo por primera vez? sorprendernos al mirar los detalles que ayer no descubrimos...
No hay nada mas reconfortante que ser un niño...
un niño sano... un niño inocente.

Que nadie, ni siquiera el poder... le quite a los niños... el privilegio de disfrutar la inocencia. Que por siempre se respete la niñez... que no se extinga, dejen a los chicos ocupar ese lugar el tiempo que corresponda.
La incertidumbre, a veces... es más dañina que la verdad... El silencio innecesario puede acabar con oportunidades y dejar, en cambio, un tiempo perdido... una lágrima solitaria... un alma esclavizada... atada a esa sensación de no saberlo con seguridad... y de imaginar lo peor.
Si por el contrario, la verdad fuese contada... la libertad otorgada habilitaría más caminos... el desconsuelo y agonía... el agotamiento y descanso... o la decisión y el cambio.