En una sociedad como ésta... donde el libertinaje predomina y la revolución marca el paso,
donde aparentemente "nadie tiene la razón" y por lo tanto "cualquiera puede opinar (y es válido)", donde el poder se oculta con máscaras de humildad, comprensión y socialismo... podría hablar el más santo... y sus palabras serían escuchadas, pero adaptadas, mal interpretadas, modificadas, y finalmente calumniadas.
